Viviendo en el Exterior

De visita en un Cat Café coreano

¿Qué harías si amaras los gatos pero tu apartamento fuera tan pequeño que no fuera conveniente tener uno?

¡Irías a un Cat Café!

Los coreanos son amantes de los animales, pero como los apartamentos donde viven son tan pequeños, es común que no prefieran tener mascotas. Por ello, los Cat Cafés son muy populares tanto en Seúl como en otras ciudades.

¿Y qué es un Cat Café?

Es un café lleno de gaticos por todo lado. En vez de ir a un tradicional café donde compras tu bebida y te sientas ya sea a hablar con tu pareja o a mirar tu teléfono, puedes acariciar y jugar con los gatos. Ellos cuentan con juguetes, casitas, túneles y camas. Haz de cuenta que estás de visita en la casa de una “cat lady”, pero ¡sin la cat lady!

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¿Cómo funcionan los Cat Cafés?

La entrada a estos cafés cuesta entre US$5 y US$7. Ello te incluye una bebida y te puedes quedar todo el tiempo que quieras allí adentro… bueno, ¡hasta que cierren! Al llegar, debes quitarte los zapatos, ponerte unas chancletas que te dan y aplicarte antibacterial en las manos para no enfermar a los gaticos.

Hay otras reglas que cumplir, como por ejemplo: no despertar a los gatos cuando duermen, no jalarles la cola, no alzarlos y no usar el flash de la cámara, pues no les gusta estar entre paparazzis.

Nunca había estado rodeada de tanto gatos, es más… ¡crecí teniéndoles miedo! Pero después de convivir con el gatico de mis suegros por unos dos meses, empecé a quererlos. Además, siendo los Cat Cafés tan populares en la cultura coreana, mi curiosidad no pudo más.

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Nos quedamos unas 2 horas y tomé un centenar de fotos. Estaba tan fascinada con los gatos que el clic de mi cámara sonaba cada 5 segundos…¡sin flash claramente!

Aquí les muestro mis favoritas.

Los comelones

Si quieres atraer la atención de todos los gatitos al tiempo, cómprales comida. Por US$3 el café te vende una cajita de pollo desmenuzado o algún otro alimento apto.

Estos gatitos estaban tan pero tan hambrientos, que se pararon en nuestra mesa con carita triste hasta que les diéramos comida.

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Y hasta que por fin resultaron comiendo.

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Al parecer él tenía sed porque se la pasó mirando el menú.

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Y este chiquitín comió con gusto.

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Los dormilones

Teniendo en cuenta que los gatos duermen alrededor de 18 horas al día, estuvimos de buenas que no todos andaran en las mismas. Éstos son algunos de los que pillé durmiendo.

Parece un peluche… ¿o no?

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Este par se ve muy tierno compartiendo la cobija.

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Se nota que anda disfrutando su siesta.

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Y la melena de éste me intrigó.

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Los posudos

Me encanta como los gatos posan sin pensarlo. Eso los hace super fotogénicos. ¡Y uno acá queriendo salir así en toda foto!

Parece que andara bailando la macarena…

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Y éste, ¡me abrió los ojos!

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¿Qué será que está pensando?

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Este chiquito estuvo juicioso en la mesa.

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¿Qué estás haciendo con ese aparato dirigido hacia mí?

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Como para portarretrato.

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Terminé con una sonrisa de oreja a oreja. No pensé que pasar una tarde rodeada de gatos fuera tan divertido.

Para aquellos que no queremos o no podemos tener mascotas, estos cafés son la solución ideal. Me enamoré más de los gatos… e iré en busca de más Cat Cafés para disfrutar de su compañía y volver a acariciarlos y a fotografiarlos.

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¿Quieres seguir leyendo acerca de los cafés temáticos en Seúl? No te pierdas entonces…

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